Cuando se trató de fundar el que luego fue colegio de
Berrio-Ochoa, ninguno de los dos Hermanos que el propio señor
Azcue había propuesto en Lujua sabían euskera. La idea
del sacerdote era que en el nuevo Colegio se diera euskera. El
hermano Alberto Oxibar, vascofrancés, empezó con esta tarea.
Don
Resurrección de Azcue alquiló en el barrio de Santuchu una casa
de la calle de Expósitos (que luego se llamaría del 4 de Enero y
actualmente Sorkunde). La propietaria de la casa era doña
Andresa de Bastida, viuda de don Manuel Arratia..
Doña Andresa cobraba renta por las dos clases y un reducido patio de recreo de 8 x 5 metros, por lo que los chicos tomaban como patio la calle, que entonces no tenía transito de vehículos. Como las huelgas retrasaban el trabajo de la construcción, la dueña permitió que las clases se instalaran provisionalmente en la planta baja de su casa, en la que tenla gallinero, leñera, etc.... Una rápida aspersión de cal en las paredes y una ligera alambrada para separar de los niños las gallinas hicieron posible el comienzo de las clases el 15 de octubre..1903.
Los
alumnos de aquel primer día fueron dos de 5 y 7 años, hijos de
doña Andresa; el día 25 eran 6, en diciembre llegaron a 16, y el
curso terminó en julio con 59. Había nacido el colegio de
Berrio-Ochoa, nombre que el señor Azcue le dio en honor del que
en 1906 seria declarado Beato y hoy Santo.
La matrícula entre 1903 y 1909 fue la siguiente:
1903, 15 octubre................... 2 alumnos 1904, febrero...................... 38 alumnos 1904, junio......................... 59 alumnos 1904, septiembre................. 93 alumnos 1905, mayo.............…........ 136 alumnos 1906, junio.......…………........ 190 alumnos 1907, junio...…………............ 235 alumnos 1908, junio.....………….......... 270 alumnos 1909, junio....……….….......... 307 alumnos
Se iba a producir un cambio importante en el funcionamiento del colegio. Hasta 1923 los Hermanos pagaban 3.120 pesetas de renta por la planta baja y el primer piso; desde dicho año pudieron disponer también del segundo piso, ocupado hasta entonces por un inquilino, y la renta subió a 4.320 pesetas, pero salieron ganando en espacio para la necesaria vivienda de la Comunidad. Efectivamente, el contrato de adquisición se firmó el 14 de julio de 1927, que supuso un desembolso de 103.000 ptas. entre el costo de la finca y los gastos por derechos de compraventa. Empezaba una nueva era de independencia total, de trabajo en paz, incluyendo los cinco años de gran intranquilidad política y social de 1931-1936. Ya antes de 1936 la clase superior seguía el programa de la primera enseñanza, como todas las del colegio, más el que llamaban " comercio libre ", que consistía en mecanografía, contabilidad, matemáticas de un grado algo superior. Durante unos años se preparaba a un grupo de alumnos para examinarse en la Escuela de Comercio. Cuando el colegio fue reconocido como de bachillerato elemental se hizo necesario alquilar una lonja en la calle Resurección Mª de Azkue para instalar varias clases. Cuando en 1970 estuvo dispuesto el primer pabellón del nuevo colegio en Menéndez Pelayo, 25, sonó la hora final del Berrio-Ochoa de 1903, que en 67 años había albergado a sucesivas generaciones de alumnos y profesores. Vendida la entrañable finca, en 1973 la piqueta y la pala mecánica la destruyeron implacablemente, para dar lugar a un bloque de viviendas.
En
1970 comenzaron las clases recién construidas sobre una antigua
mina de hierro era el Colegio Berrio-Otxoa: 63 clases, con 69
profesores (14 Hermanos) y la enseñanza que se impartía era
preescolar, EGB, BUP y COU.
Hoy,
muchos años después el panorama es muy distinto de aquel empezar
en 1903.
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